MÁGINA

La obra se desarrolla en un pueblo del sur de España al que no se da nombre. El autor confesó en un artículo en que presentaba la novela que, antes de escribirla, pensó localizarla en Granada, pero luego afirmó:"Se me ocurrió que el espacio debía ser otro, una ciudad cuyo nombre yo no necesitaría para que algunos lectores la reconocieran. Tampoco lo diré ahora". Por la lectura de las obras del autor debemos pensar que es Mágina, nombre que da a Úbeda, su ciudad natal, cuando la convierte en espacio literario, como hicieorn otros autores (Mágina es el nombre de una sierra cercana a Úbeda).
Los detalles que se dan coinciden: la estatua del General Orduña, el Restaurante Monterrey, los jardines de la Cava, la Virgen del Gavellar, la muralla, los palacios renacentistas, la famosa semana Santa, los Almacenes de El sistema métrico, la Calle Nueva ( lo que no quiere decir que sean espacios reales) pero podría ser cualquier pueblo del sur de España. De ahí que no le ponga nombre. Es una manera de extender ese lugar a cualquier otro, de que los problemas presentados no son algo concreto de un individuo o de un pueblo, sino más general y aplicable a muchos otros similares


Una de las características más destacadas de la narrativa de Muñoz Molina es la creación del territorio mítico-literario de Mágina, que es no es otra cosa que un nombre inventado para su Úbeda natal, que tiene su origen en una sierra que se alza frente a los miradores de Úbeda, al otro lado del Guadalquivir. Con la creación de esta Mágina ubetense, Muñoz Molina se inscribe en la tradición que llevó a la creación del Yoknapatawpha de William Faulkner, el Macondo de García Márquez, la Comala de Juan Rulfo, o la Santa María de Juan Carlos Onetti.

Paseando por Úbeda se puede seguir una ruta por los lugares que Muñoz Molina cita en sus novelas de Mágina. Pocos como él han sabido captar la esencia de una ciudad, el carácter de sus calles y sus tradiciones, y trasmitirlo desde una óptica literaria en las páginas de sus novelas.

Muchos de esos lugares de los que habla Muñoz Molina los he fotografiado. Aquí los tenéis, acompañados de las propias palabras del novelista, extraidas de sus libros Beatus ille y El jinete polaco:

La plaza del Reloj:

"El tiempo en Mágina gira en torno a un reloj y a una estatua. El reloj en la torre de la muralla levantada por los árabes y la estatua de bronce del general Orduña, que tiene los hombros amarillos de herrumbre y huellas de palomas y nueve agujeros de bala en la cabeza y en el pecho"

La estatua del general Orduña

"-Son balazos, hijo mío - dijo su padre, solemne y pedagógico- como no podían fusilar al general Orduña, que ya estaba muerto, fusilaron su estatua, los muy imbéciles"

La calle Fuente de las Risas:

"En unos pocos instantes he vuelto a la casa en la que viví entre los tres y los ocho años, en una calle de Mágina cuyo nombre, para mí tan común, le da a ella una sensación de amplitud y verano, la Fuente de las Risas"


La casa de las Torres:



"Cuentan en los corros la historia de la mujer fantasma que fue enterrada viva en un sótano de la Casa de las Torres, y que a esa hora de la noche empieza a recorrer como un alma en pena sus salones con pavimento de mármol y sus galerías en ruinas y la cornisa de las gárgolas llevando un hachón encendido"




La plaza de San Lorenzo:

"Llego a la Plaza de San Lorenzo mucho antes de que él aparezca junto a la primera esquina iluminada, veo el rectángulo de la plaza, más íntima de noche, los tres álamos que todavía no han cortado para hacer sitio a los automóviles..."






















El paisaje del valle del Guadalquivir:

"Era otra luz la suya, dorada, fría y azul, tendiéndose desde los terraplenes en un descenso ondulado de huertas y curvadas acequias y pequeñas casas blancas entre los granados, dilantándose en el sur hacia los olivares sin fin y la vega azulada o violeta del Guadalquivir".


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